lunes, 10 de agosto de 2009

«La complicidad de Correos de Cuba». Por Juan Mario Rodríguez.

La supuesta legalidad socialista en Cuba queda en entredicho también por medio de la gestión de Correos de Cuba. El pasado viernes 7 de agosto me informaron en la Oficina de Refugiados de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana que me habían enviado tres telegramas avisándome que debía presentarme para realizar parte de los trámites para ingrear en el territorio de ese país.
Esos telegramas no llegaron a mis manos porque seguramente el Departamento de Seguridad del Estado del MININT ordena que así sea y para ello cuenta con la colaboración eficiente de la empresa estatal Correos de Cuba. Cabe señalar que esas medidas de represión son habituales.
La inviolabilidad de la correspondencia aquí no es sagrada. Sagrado es criticar, por ejemplo, la excelencia de ese servicio en el vecindario del norte, aún cuando existan algunas medidas de control que acarrean molestias a los usuarios, disposiciones que estriban en la propia seguridad nacional amenazada constantemente por el terrorismo internacional.
En Cuba ese tipo de amenaza no existe. Al menos no de parte de una oficina que lógicamente está tomada por elementos de la Dirección General de Inteligencia. Aquí lo que se palpa es, sencilla y llanamente, la impunidad con que se manifiesta la voluntad del régimen contra los que disienten.
La empresa Correos de Cuba pertenece al Ministerio de la Informática y las Comunicaciones de Cuba que dirige el Comandante de la Revolución Ramiro Valdes.

«Ansias de justificación».Por Juan Mario Rodríguez.

La construcción del comunismo es una tarea realmente sobrehumana. Después de cincuenta años de intento, el Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba expresó el 26 de julio pasado que ahora “…se trata de definir con la más amplia participación popular la sociedad socialista que aspiramos y podemos construir…”. Esa fue, realmente, una exhortación nauseabunda que mueve a un cuestionamiento lógico: ¿Cómo se define a lo realizado durante las últimas cinco décadas en la isla? Utopía, viene a ser la respuesta que ocupe en nuestro pensamiento el lugar cimero. Nada nuevo.



Graffitti en el reparto El Rosario, municipio Arroyo Naranjo.


Lo novedoso resulta el cinismo conque una y otra vez el discurso de la nomenclatura habanera se amolda a las situaciones internas y externas para justificar los errores cometidos y alentar a las masas a continuar con el fallido proceso que conduce ineludiblemente al abono.
“En alguna medida, el nuevo giro en la ideología cubana, desde la edificación nacional al comunismo continental, hoy como escribiera el profesor Irving Louis Horowitz en El Comunismo Cubano (1967), representa la política de la desesperación”.
Desesperación marcada fundamentalmente por los efectos de la crisis económica global que ha obligado al gobierno cubano a reconocer la ineficiencia fiscal de la nación, sustituyendo al Ministerio de Auditoria y Control por la altisonante Contraloría General de la República.
En el Tercer Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular Raúl Castro dijo que a el no eligieron Presidente “para restaurar el capitalismo en Cuba…”.
Un funcionario del Partido Comunista de China, le ratificó hace unos años al periodista Andrés Oppenheimer que su país no había abandonado el camino del comunismo, pero “el comunismo, expresó gravemente el señor Hong, debe darse en una sociedad que ya alcanzó el bienestar material”.
Esas diferencias “ideológicas” son las que definen a las creciente y decadente economías de China y Cuba respectivamente.
Alexander Yakolev, ex embajador de la URSS en Canadá y probablemente el principal consejero e ideólogo de Gorbachov, sentenció en entrevista concedida al periodista y escritor Carlos Alberto Montaner que el comunismo fracasó porque no se adaptaba a la naturaleza humana. Estos primeros cincuenta años de Revolución cubana no descalifican tal aseveración.

miércoles, 5 de agosto de 2009

«Los quince del maleconazo».Por Juan Mario Rodríguez.

El cinco de agosto de 1994 el régimen castrista fue estremecido por la mayor y espontánea protesta popular escenificada desde 1959. A la cárcel fueron a dar con sus huesos la mayoría de los protagonistas y cientos de transeúntes ajenos a los hechos que se encontraban en la zona –el área del hotel Deuville, la calle Galiano, el malecón, el paseo del Prado-, como consecuencia de la desmedida represión ordenada por el propio gobernante cubano.
Fachada del edificio ubicado en la barriada del Vedado, La Habana.

Recuerdo las imágenes en las que se vio al «máximo líder» muy bien resguardado por su ejército privado y por miles de miembros de los contingentes de la construcción, encabezados por el legendario Contingente Blas Roca, expresando que había salido a la calle a buscar su cuota de pedradas.
Las acciones dieron lugar a la crisis de los balseros, que es como se conoce al éxodo masivo hacia los Estados Unidos que empezó pocos días después, también a instancia del «jefe de la Revolución», y que a su vez propiciara el acuerdo migratorio firmado entre la isla y el norte para frenar la inmigración ilegal, aún vigente y, además, violado insaciablemente por la parte cubana.
Hoy, como cada año a partir de aquel glorioso y aciago día, las fuerzas del Departamento de Seguridad del Estado del MININT, conjuntamente con las del Partido Comunista de Cuba, se preparan para repeler cualquier manifestación que opositores y disidentes pretendan realizar para rememorar la histórica fecha.

lunes, 3 de agosto de 2009

«Perpetuando el desastre».Por Juan Mario Rodríguez.

Del recién terminado Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba me llamó la atención –porque los medios se lo propusieron- el énfasis dado a la aprobación de la Ley General de Museos.
Mi primer pensamiento fue la jocosa expresión que hace un tiempo le escuchara a un amigo, quien dijo que viajar a la isla era un safari. Eso, refiriéndose al hecho de que aún exista afluencia de turistas, que este año crecerá hasta un 2,9 %, según cifras oficiales.
Sin ser alarmista, hay que decir que Cuba tiene muy poco civilizado que brindar. El destino cubano no es siquiera excelente en cuanto a los precios de las ofertas y a la calidad de los servicios en las instalaciones que atienden directamente a los turistas. Entonces, se deduce que una de las motivaciones de quienes vienen de afuera es el morbo por vivir durante unos pocos días en el utópico paraíso comunista y palpar que un ser humano puede sobrevivir durante mucho tiempo inmerso en condiciones precarias.
Realmente un viaje turístico a Cuba es solo comparable con un exótico safari. Ahí están las ruinas que hablan por si solas y la gente que admira embobecidos a los foráneos en una promiscuación rayana entre la ingenuidad y la ignorancia que delata puro primitivismo.


Artistas realizan un performance en el casco histórico de la ciudad.


“Este proyecto viene a mostrarnos una vez mas la prioridad que ha dado y sigue dando la Revolución cubana a la preservación de la memoria histórica y de la memoria cultural de la nación”, dijo el Ministro de Cultura, Abel Prieto, en su intervención en la Sesión Plenaria de la Séptima Legislatura a propósito de la aprobación de la citada ley.
Con las glorias se olvidan las memorias, es un dicho que se hizo popular entre nosotros. Eso, probablemente, es lo que sucederá en nuestra pintoresca ínsula.

miércoles, 29 de julio de 2009

«El brillo de la miseria».Por Juan Mario Rodríguez.

En Cuba lustrar parabrisas en la vía pública puede llevarlo a la cárcel. Guillermo Ortega Álvarez (El Chullo) es una de esas víctimas a las que el régimen priva de la libertad para buscar el sustento diario.

El Chullo considera que sus derechos han sido violados.


En el año 2005 fue detenido, enjuiciado y condenado porque abrillantaba parabrisas en las calles 100 y 51, una de las intersecciones de mayor circularidad en la capital. Fue internado en la prisión 1580 -ubicada también en Ciudad Habana- durante un largo año que, dijo, cumplió íntegramente bajo condiciones infrahumanas, porque, como le espetaron las autoridades, su labor en las vías afectaba la imagen del país.
El Chullo narró que se encontraba sentado en el muro del malecón habanero cuando fue detenido en el mes de noviembre del 2007. Fue acusado y enjuiciado por los delitos Propagación de Epidemias y Alteración del Orden, autos imputados por deambular por las calles y por lustrar parabrisas en las intersecciones de las vías reguladas por semáforos, hechos por los que ya había sufrido numerosas detenciones por parte de la PNR (Policía Nacional Revolucionaria). Denunció que, paradójicamente, las condiciones higiénicas de los calabozos de la unidad de la PNR de Zapata y C hacia donde fue conducido eran pésimas, ya que, entre otros problemas, los tragaderos de los pisos estaban tupidos.
Fue internado nuevamente en la prisión 1580, destacamento No.7, pero a los dos meses y medio fue trasladado hacia el campamento Cayo Largo, ubicado en el poblado Consolación del Sur, en la provincia Pinar del Río, donde cumplió el resto del año privado de libertad, sanción que le fue impuesta en el Tribunal Popular del municipio capitalino Plaza de la Revolución.
El Chullo, vecino de Cantera No. 28 entre Avenida del Rosario y Lindero, reparto El Rosario, municipio Arroyo Naranjo, provincia Ciudad Habana, había sido condenado siendo un adolescente por el supuesto delito de Robo con Fuerza, cumpliendo y alternando durante ocho años en varios penales de mayor rigor: La Cabaña, Guanajay y el Combinado del Este. Pasados veinte años aún se declara inocente.
Ortega Álvarez relató que en dos ocasiones fue detenido en plena vía pública estando realizando su trabajo y fue conducido hacia el Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra). Dijo que fue internado en el pabellón conocido por La Polonia, donde permaneció por varios meses, recibiendo medicación y otras atenciones. En una de las ocasiones en que le detuvieron se encontraba justamente lustrando parabrisas en la intersección de las calles Línea y 12, en la barriada capitalina El Vedado.
El caso de El Chullo es muy simbólico. La necesidad de libertad de los cubanos se ve reflejada en las penurias que cientos de limitados padecen, agravadas por la intolerancia del régimen comunista. «Soy un hombre enfermo que no puedo hacer esfuerzos físicos y no tengo nivel (instrucción) para llegar a un centro laboral del Estado», expresó el afectado.
Terminando esta entrevista Ortega Álvarez dijo: «Honradamente estaba luchando por mi subsistencia». Finalmente expresó que «ir a una prisión injustamente es una violación a los derechos humanos».

miércoles, 22 de julio de 2009

«Economista gana premio de la revista Disidente».By Juan Mario Rodríguez.

La Habana.-El economista cubano Orlando Freire Santana ganó el concurso convocado por la revista Disidente que se publica en Puerto Rico.
El liberalismo:Siempre presente en el decurso de la nación cubana es el título del ensayo de Freire que respondió a la base del certamen El Liberalismo en Cuba, por el que fue premiado la pasada semana.
"Es un espacio que los escritores no oficialistas tienen para dar a conocer sus puntos de vista sobre tópicos socio culturales y políticos, en este caso la ideología liberal, de profundas raices en nuestra historia", expresó el galardonado a este comunicador.
Orlando Freire es colaborador de temas económicos de la revista de la Arquidiócesis de la Habana Palabra Nueva.

lunes, 20 de julio de 2009

«Una historia cotidiana».By Juan Mario Rodríguez.

Probablemente Cuba es la única «potencia médica» que tiene la mayoría de sus beneficiarios fuera del territorio nacional. Y no es, como seguramente saben, por el hecho de que los cubanos todos hayan abandonado la isla. No. Es porque, como no pocos ignoran –la estadística queda pendiente- un gran por ciento de nuestros profesionales de la salud está sirviendo en otros lares en nombre de la solidaridad y el internacionalismo.
Por ello, como está sucediendo en estos momentos en la Óptica del Consejo Popular Guinera, ubicado en el municipio capitalino Arroyo Naranjo, usted puede necesitar hacerse unos espejuelos de los que por aquí llaman bifocales y se encuentra con una empleada -me sucedió el pasado jueves- que le informa, a la manera particular que nosotros los cubanos conocemos bien, entiéndase haciendo ver al paciente o al cliente como entupido o molestador, que no se están haciendo espejuelos con la graduación requerida (la que requiere mi madre) y que no se harán hasta «nuevo aviso».
Se deduce que tendremos que personarnos periódicamente en el citado establecimiento hasta que resolvamos el pequeño problema o, como decimos campechanamente, abramos bien los ojos y con un poco de suerte demos en el clavo.
Probablemente pasará mucho tiempo antes de que existan los medios para hacerlos. Conspira, también, que estamos en plena etapa de vacaciones. Entonces, seguramente, las recetas médicas de muchos de los esperadores deberán ser actualizadas y para ello tendrán que acudir nuevamente al oftalmólogo.
Según la prensa nacional, la brigada médica cubana que sirve en Venezuela está compuesta por unos treinta mil profesionales. En Bolivia, por otra parte, trabajan unos 1800 cubanos en los programas de salud del gobierno de Evo Morales.
El hacer de todos ellos mejoraría ostensiblemente los servicios de salud nacionales, aliviando, de paso, la pesada carga que aquí llevan sus colegas sin beneficios adicionales.