Parece que los días de Lázaro Barredo Medina están contados. El director de Granma, Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, recibió hace pocos días una contundente estocada, supuestamente tirada por el actor cubano Luís Alberto García. Se trata de una carta abierta que ha circulado por la Web, en la que se deconstruye al comisario político y a todo el sistema político imperante en la isla.
Al furibundo Barredo lo conocimos por la célebre infanda publicación de El Camaján, un texto del que es coautora la vedette de la Mesa Redonda, Arleen Rodríguez Deribet, con el que pretendieron desprestigiar al profesor opositor Elizardo Sánchez Santa Cruz-Pacheco, Presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.
Barredo incursionó en la citada Mesa Redonda (espacio de la Televisión Cubana), en la que aún desempeña el rol de bilioso atacador de cuanta persona, gobierno e institución se manifieste contra el régimen cubano o que sencillamente el gobierno cubano haya inscrito en su extensa lista de non grata, a costa de una sarta de improperios y mentiras, argumentos que justifican la decadencia de un sistema al que cada día que pasa se oponen sin temor un mayor número de compatriotas.
El comunicador Barredo y la institución que dirige hacen aguas. El Granma es un medio que no viaja más allá de las fronteras de Ciudad de La Habana, y que ni siquiera aquí llega a todos los interesados en suscribirse, como es el caso de un servidor, residente en el periférico municipio Arroyo Naranjo.
El actor Luís Alberto García protagonizó el polémico Molino Rojo, corto cinematográfico en el que satirizaron el trabajo de espionaje del Departamento de Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. Según declaró a este reportero el actor Néstor Jiménez, otro de los protagonistas, no fueron molestados por ninguna autoridad a raíz de aquella producción, cuya exhibición fue prohibida en Cuba. Por otra parte, según trascendió, el carismático García fue beneficiado con el otorgamiento de una vivienda por parte del actual gobernante cubano, una cuestión que solamente me limito a mencionar.
Lo cierto es que las verdades escritas en la ya muy leída y aceptada carta de marras ha destapado el baúl de las suspicacias, a cuyo fondo probablemente vayan a dar los restos de Barredo y otros hijos, en medio de la actual glasnost isleña. Nosotros, simples mortales, veremos atentadamente esas conspicuas escenas en las que solamente se sacrifican a los peones.
La Habana, 4 de noviembre del 2009.
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miércoles, 4 de noviembre de 2009
lunes, 6 de julio de 2009
«De manipulación y víctimas». By Juan Mario Rodríguez.
La televisión de la oligarquía comunista cubana continuó transmitiendo en una Revista Especial desde la mañana los acontecimientos de la última semana en Honduras. Un reportaje hecho ayer en las calles mostró a entrevistados opinando sobre los hechos, casi todos, excepto uno, personas de la tercera edad. Reitero que me llamó poderosamente la atención este detalle.
Posteriormente, entrevistaron a «estudiantes universitarios». Sorprendentemente se vieron a un estudiante de periodismo cubano, a un estudiante de economía angoleño y a un estudiante mexicano y sus opiniones favorables a Manuel Zelaya. ¿Dónde está la juventud cubana que supuestamente apoya a la Revolución (a la dictadura cubana) y a todo lo que esta acarrea?
Cubavisión y Telesur han sido –con sus tejemanejes- los únicos informadores del pueblo cubano sobre los hechos en Honduras, ya que no tiene acceso a otras televisoras ni a la Internet. Estos medios han criticado a los que son líderes mundiales de la información tales como CNN. Una reportera de Telesur se comunicó vía telefónica con un corresponsal de CNN en Honduras, acusando a la cadena de apoyar al gobierno de facto por haber entrevistado a Micheletti. Por su parte, en la isla, en el espacio informativo Mesa Redonda, destacaban en todo momento lo que dicen emisoras de radio y sitios de la Web «alternativos», o sea, poco serios.
Cerca del mediodía Andrés Pavón, presidente del Comité de Defensa de los Derechos Humanos en Honduras, declaró que la represión arrojaba 400 detenidos, 70 heridos y 5 muertos, aunque primeramente había dicho que eran dos los fallecidos. A las 17:55 hora de Cuba la reportera -más bien arengadora- de Telesur, Adriana Sívori, reportó desde el aeropuerto de Toncontín la escalada represiva de la policía que supuestamente arrojó otros dos muertos, con unas imágenes difusas, cronológicamente cuestionables, que lejos de informarme sembraron serias dudas.
Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina, opinó anteayer que la historia la eligió y que lo sucedido en Honduras fue un «golpe benévolo». No olvidemos que su credibilidad fue duramente sancionada recientemente en las urnas, así como la del presidente que le antecedió, su esposo Néstor, evidenciada por el escándalo del apoyo financiero que supuestamente recibió en forma de petrodólares, la crisis con los productores agrícolas nacionales y, seguramente, por el contubernio con los del ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas).
Lo más indignante de la Revista Especial de ayer fue la disertación sobre la Constitución de Honduras hecha por el Doctor José Luís Toledo Santander, Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana. Nunca la vigente Constitución de la República de Cuba ha sido analizada en un medio de difusión nacional como la del país centroamericano, mucho menos la violentada Constitución de 1940 que Castro prometió en el alegato «La historia me absolverá» instaurar cuando asumiera el poder. Cabe señalar que en el 2007 se vendieron en estanquillos de la capital una cantidad insuficiente de ejemplares de la Constitución de la República de Cuba, por solo decir algo que demuestra el divorcio existente entre el pueblo cubano y el constitucionalismo.
Entre los que la ley de leyes hondureña reconoce a sus ciudadanos están los derechos a la insurrección y a la libre expresión. En Cuba la oligarquía comunista temió a una petición ciudadana - el Proyecto Varela del opositor Movimiento Cristiano Liberación que dirige el Premio Sajarov Osvaldo Payá- y desató en el 2003 la ola represiva conocida como Primavera Negra que llevó injustamente a la cárcel a 75 periodistas, bibliotecarios y opositores pacíficos, todos Prisioneros de Conciencia adoptados por Amnistía Internacional.
Los hechos lamentables en Honduras sirven al gobierno de La Habana para distraer a nuestro pueblo de las acuciantes penurias que padece y para sustentar en América Latina el cínico discurso comunista que pretenden diseminar junto al rencor patológico hacia a los Estados Unidos. Ayer Chávez dijo que «Obama es un prisionero del imperio». Si así fuera, debe conocerse que los cubanos también seguimos siendo víctimas.
Posteriormente, entrevistaron a «estudiantes universitarios». Sorprendentemente se vieron a un estudiante de periodismo cubano, a un estudiante de economía angoleño y a un estudiante mexicano y sus opiniones favorables a Manuel Zelaya. ¿Dónde está la juventud cubana que supuestamente apoya a la Revolución (a la dictadura cubana) y a todo lo que esta acarrea?
Cubavisión y Telesur han sido –con sus tejemanejes- los únicos informadores del pueblo cubano sobre los hechos en Honduras, ya que no tiene acceso a otras televisoras ni a la Internet. Estos medios han criticado a los que son líderes mundiales de la información tales como CNN. Una reportera de Telesur se comunicó vía telefónica con un corresponsal de CNN en Honduras, acusando a la cadena de apoyar al gobierno de facto por haber entrevistado a Micheletti. Por su parte, en la isla, en el espacio informativo Mesa Redonda, destacaban en todo momento lo que dicen emisoras de radio y sitios de la Web «alternativos», o sea, poco serios.
Cerca del mediodía Andrés Pavón, presidente del Comité de Defensa de los Derechos Humanos en Honduras, declaró que la represión arrojaba 400 detenidos, 70 heridos y 5 muertos, aunque primeramente había dicho que eran dos los fallecidos. A las 17:55 hora de Cuba la reportera -más bien arengadora- de Telesur, Adriana Sívori, reportó desde el aeropuerto de Toncontín la escalada represiva de la policía que supuestamente arrojó otros dos muertos, con unas imágenes difusas, cronológicamente cuestionables, que lejos de informarme sembraron serias dudas.
Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina, opinó anteayer que la historia la eligió y que lo sucedido en Honduras fue un «golpe benévolo». No olvidemos que su credibilidad fue duramente sancionada recientemente en las urnas, así como la del presidente que le antecedió, su esposo Néstor, evidenciada por el escándalo del apoyo financiero que supuestamente recibió en forma de petrodólares, la crisis con los productores agrícolas nacionales y, seguramente, por el contubernio con los del ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas).
Lo más indignante de la Revista Especial de ayer fue la disertación sobre la Constitución de Honduras hecha por el Doctor José Luís Toledo Santander, Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana. Nunca la vigente Constitución de la República de Cuba ha sido analizada en un medio de difusión nacional como la del país centroamericano, mucho menos la violentada Constitución de 1940 que Castro prometió en el alegato «La historia me absolverá» instaurar cuando asumiera el poder. Cabe señalar que en el 2007 se vendieron en estanquillos de la capital una cantidad insuficiente de ejemplares de la Constitución de la República de Cuba, por solo decir algo que demuestra el divorcio existente entre el pueblo cubano y el constitucionalismo.
Entre los que la ley de leyes hondureña reconoce a sus ciudadanos están los derechos a la insurrección y a la libre expresión. En Cuba la oligarquía comunista temió a una petición ciudadana - el Proyecto Varela del opositor Movimiento Cristiano Liberación que dirige el Premio Sajarov Osvaldo Payá- y desató en el 2003 la ola represiva conocida como Primavera Negra que llevó injustamente a la cárcel a 75 periodistas, bibliotecarios y opositores pacíficos, todos Prisioneros de Conciencia adoptados por Amnistía Internacional.
Los hechos lamentables en Honduras sirven al gobierno de La Habana para distraer a nuestro pueblo de las acuciantes penurias que padece y para sustentar en América Latina el cínico discurso comunista que pretenden diseminar junto al rencor patológico hacia a los Estados Unidos. Ayer Chávez dijo que «Obama es un prisionero del imperio». Si así fuera, debe conocerse que los cubanos también seguimos siendo víctimas.
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miércoles, 1 de julio de 2009
«Honduras. Lo mejor de Telesur y la verdad».Por Juan Mario Rodríguez.
Un reportaje de la cadena de televisión del ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas) Telesur mostró, con la anuencia de los militares, como el escuadrón de militares (que posteriormente hubo de secuestrarlo) allanó la residencia del presidente de Honduras, José Manuel Zelaya, disparando y rompiendo puertas.
En el material la periodista a cargo relató que al presidente lo habían sacado de la cama y para ello mostró detalladamente la habitación donde duerme el mandatario. Ayer Zelaya dijo que salió de su habitación, bajó las escaleras y se parapetó detrás de un acondicionador de aire al oír ruido y gritos mientras telefoneaba a la prensa.
Según el espacio Mesa Redonda de la televisión cubana Barack Obama y Hillary Clinton se pronunciaron contra el golpe de estado tibiamente. Zelaya informó y elogió ayer la posición de Estados Unidos, país del que dijo que condenó el mismo día los hechos ocurridos el domingo último en su país.
A través de Telesur pudimos ver como el presidente de Venezuela Hugo Chávez dijo «hay que apoyar la rebelión en Honduras». El presidente Zelaya y Patricia Rodas, su canciller, por otra parte, han declarado que son pacifistas y que no quieren que haya violencia ni derramamientos de sangre en su patria.
No dudo que algunas de las imágenes de Tegucigalpa en los últimos días donde aparecen multitudes coreando consignas correspondan a opositores a Zelaya. De manipularlas por orden de los comisarios del ICRT se encargan los especialistas de la televisión. Tengo suficientes referencias de lo que sucede en los estudios y, créanme, es realmente muy deplorable.
Como dije en el comentario anterior, el guión de los bolivarianos promete mucho más de lo imaginable. Telesur es testigo. Ya se sabrá.
En el material la periodista a cargo relató que al presidente lo habían sacado de la cama y para ello mostró detalladamente la habitación donde duerme el mandatario. Ayer Zelaya dijo que salió de su habitación, bajó las escaleras y se parapetó detrás de un acondicionador de aire al oír ruido y gritos mientras telefoneaba a la prensa.
Según el espacio Mesa Redonda de la televisión cubana Barack Obama y Hillary Clinton se pronunciaron contra el golpe de estado tibiamente. Zelaya informó y elogió ayer la posición de Estados Unidos, país del que dijo que condenó el mismo día los hechos ocurridos el domingo último en su país.
A través de Telesur pudimos ver como el presidente de Venezuela Hugo Chávez dijo «hay que apoyar la rebelión en Honduras». El presidente Zelaya y Patricia Rodas, su canciller, por otra parte, han declarado que son pacifistas y que no quieren que haya violencia ni derramamientos de sangre en su patria.
No dudo que algunas de las imágenes de Tegucigalpa en los últimos días donde aparecen multitudes coreando consignas correspondan a opositores a Zelaya. De manipularlas por orden de los comisarios del ICRT se encargan los especialistas de la televisión. Tengo suficientes referencias de lo que sucede en los estudios y, créanme, es realmente muy deplorable.
Como dije en el comentario anterior, el guión de los bolivarianos promete mucho más de lo imaginable. Telesur es testigo. Ya se sabrá.
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«Honduras.Lo mejor de Telesur y la verdad».By Juan Mario Rodríguez.
Un reportaje de la cadena de televisión del ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas) Telesur mostró con la anuencia de los militares como el escuadrón de militares (que posteriormente hubo de secuestrarlo) allanó la residencia del presidente de Honduras, José Manuel Zelaya, disparando y rompiendo puertas.
En el material la periodista a cargo relató que al presidente lo habían sacado de la cama y para ello mostró detalladamente la habitación donde duerme el mandatario. Ayer Zelaya dijo que salió de su habitación, bajó las escaleras y se parapeto detrás de un acondicionador de aire al oír disparos mientras telefoneaba a la prensa.
Según el espacio Mesa Redonda de la televisión cubana Barack Obama y Hillary Clinton se pronunciaron contra el golpe de estado tibiamente. Zelaya informó y elogió ayer la posición de Estados Unidos, país del que dijo que condenó el mismo día los hechos ocurridos el domingo último en su país.
A través de Telesur pudimos ver como el presidente de Venezuela Hugo Chávez dijo “hay que apoyar la rebelión en Honduras”. El presidente Zelaya y Patricia Rodas, su canciller, por otra parte, han declarado que son pacifistas y que no quieren que haya violencia ni derramamientos de sangre en su patria.
No dudo que algunas de las imágenes de Tegucigalpa en los últimos días donde aparecen multitudes coreando consignas correspondan a opositores a Zelaya. De manipularlas por orden de los comisarios del ICRT se encargan los especialistas de la televisión. Tengo suficientes referencias de lo que sucede en los estudios y, créanme, es realmente muy deplorable.
Como dije en el comentario anterior, el guión de los bolivarianos promete mucho más de lo imaginable. Telesur es testigo. Ya se sabrá.
En el material la periodista a cargo relató que al presidente lo habían sacado de la cama y para ello mostró detalladamente la habitación donde duerme el mandatario. Ayer Zelaya dijo que salió de su habitación, bajó las escaleras y se parapeto detrás de un acondicionador de aire al oír disparos mientras telefoneaba a la prensa.
Según el espacio Mesa Redonda de la televisión cubana Barack Obama y Hillary Clinton se pronunciaron contra el golpe de estado tibiamente. Zelaya informó y elogió ayer la posición de Estados Unidos, país del que dijo que condenó el mismo día los hechos ocurridos el domingo último en su país.
A través de Telesur pudimos ver como el presidente de Venezuela Hugo Chávez dijo “hay que apoyar la rebelión en Honduras”. El presidente Zelaya y Patricia Rodas, su canciller, por otra parte, han declarado que son pacifistas y que no quieren que haya violencia ni derramamientos de sangre en su patria.
No dudo que algunas de las imágenes de Tegucigalpa en los últimos días donde aparecen multitudes coreando consignas correspondan a opositores a Zelaya. De manipularlas por orden de los comisarios del ICRT se encargan los especialistas de la televisión. Tengo suficientes referencias de lo que sucede en los estudios y, créanme, es realmente muy deplorable.
Como dije en el comentario anterior, el guión de los bolivarianos promete mucho más de lo imaginable. Telesur es testigo. Ya se sabrá.
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lunes, 29 de junio de 2009
«La rivalidad y protagonismo del militarismo en Latinoamérica». By Juan Mario Rodríguez.
Nuestros pueblos de América viven una vez más el accionar de los militares contra el proceso normal de la democracia en la región. El presidente de Honduras, José Manuel Zelaya, sufrió ayer un golpe de Estado y fue conducido de manera forzosa hacia Costa Rica.
Los medios de comunicación cubanos han cubierto el suceso de manera verdaderamente trascendental. Es la misma Cuba donde un grupo de poder ha gobernado durante cincuenta años, un periodo al que los palabreros del régimen consideran «democracia verdadera». En Cuba las leyes revolucionarias no solo disminuyen, sino que anulan los derechos de los ciudadanos. En Cuba no se puede opinar diferente a lo que dicta el gobierno comunista. En Cuba hay cientos de presos políticos, opositores al gobierno, por el solo hecho de hacerlo pacíficamente. En Cuba no hay espacio público para que los opositores ejerzan sus derechos libremente.
A pesar de ello y con pleno conocimiento sobre esta insostenible situación, el presidente hondureño reafirma que es un demócrata y ha dicho, henchido de orgullo, que es amigo personal de Fidel Castro, el dictador que lo hizo por casi medio siglo en nuestro amado país, responsable del escape de millones de compatriotas hacia todos los confines del mundo y de que cientos de miles de personas hayan perecido en combate, en los paredones de fusilamiento o tratando de cruzar el estrecho de la Florida camino hacia los Estados Unidos.
El hecho de que Hugo Chávez siguiera los patrones de sus mentores cubanos y haya desestabilizado nuestra área geográfica comprando armas a Rusia y España para materializar el anhelo de tener su propio ejército, además de propugnar el socialismo del siglo XXI, que no es más que un intento para que renazca el Fénix de las cenizas del leninismo y el estalinismo, ha estimulado en buena medida el resurgimiento del tristemente célebre «gorilismo» latinoamericano. Podemos decir que lo que sucede en Honduras es un caso típico de causa y efecto.
¿Qué hace Cuba en estos tiempos de crisis con uno de los ejércitos más numerosos de toda América? ¿Por qué el presidente Hugo Chávez, palabrero mayor, no descartó la posibilidad de emprender acciones militares si su representante en Honduras era agredido por los militares golpistas y, posteriormente, la Mesa Redonda desmintió que el bolivariano haya hecho semejantes declaraciones?
No existe, con seguridad, un solo guión de los hechos ocurridos en Honduras, como cínicamente afirmaron ayer en la transmisión especial del habitual espacio de la televisión cubana. Esperemos que algún día ocurra la desclasificación del guión del ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas).
El militarismo en la nueva era sigue identificándose con los peores instintos de la especie humana y como un obstáculo latente en el cauce de la democracia. Superarlo es una tarea que debe involucrar a las derechas e izquierdas de nuestros pueblos de América.
Los medios de comunicación cubanos han cubierto el suceso de manera verdaderamente trascendental. Es la misma Cuba donde un grupo de poder ha gobernado durante cincuenta años, un periodo al que los palabreros del régimen consideran «democracia verdadera». En Cuba las leyes revolucionarias no solo disminuyen, sino que anulan los derechos de los ciudadanos. En Cuba no se puede opinar diferente a lo que dicta el gobierno comunista. En Cuba hay cientos de presos políticos, opositores al gobierno, por el solo hecho de hacerlo pacíficamente. En Cuba no hay espacio público para que los opositores ejerzan sus derechos libremente.
A pesar de ello y con pleno conocimiento sobre esta insostenible situación, el presidente hondureño reafirma que es un demócrata y ha dicho, henchido de orgullo, que es amigo personal de Fidel Castro, el dictador que lo hizo por casi medio siglo en nuestro amado país, responsable del escape de millones de compatriotas hacia todos los confines del mundo y de que cientos de miles de personas hayan perecido en combate, en los paredones de fusilamiento o tratando de cruzar el estrecho de la Florida camino hacia los Estados Unidos.
El hecho de que Hugo Chávez siguiera los patrones de sus mentores cubanos y haya desestabilizado nuestra área geográfica comprando armas a Rusia y España para materializar el anhelo de tener su propio ejército, además de propugnar el socialismo del siglo XXI, que no es más que un intento para que renazca el Fénix de las cenizas del leninismo y el estalinismo, ha estimulado en buena medida el resurgimiento del tristemente célebre «gorilismo» latinoamericano. Podemos decir que lo que sucede en Honduras es un caso típico de causa y efecto.
¿Qué hace Cuba en estos tiempos de crisis con uno de los ejércitos más numerosos de toda América? ¿Por qué el presidente Hugo Chávez, palabrero mayor, no descartó la posibilidad de emprender acciones militares si su representante en Honduras era agredido por los militares golpistas y, posteriormente, la Mesa Redonda desmintió que el bolivariano haya hecho semejantes declaraciones?
No existe, con seguridad, un solo guión de los hechos ocurridos en Honduras, como cínicamente afirmaron ayer en la transmisión especial del habitual espacio de la televisión cubana. Esperemos que algún día ocurra la desclasificación del guión del ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas).
El militarismo en la nueva era sigue identificándose con los peores instintos de la especie humana y como un obstáculo latente en el cauce de la democracia. Superarlo es una tarea que debe involucrar a las derechas e izquierdas de nuestros pueblos de América.
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