jueves, 10 de febrero de 2011
«Celebran aniversario de NATURPAZ».
Rolando Luis Ramírez Cabrera, actual Presidente de la organización fundada por el exiliado Leonel Morejón Almagro, declaró que al terminar la actividad fue detenido por agentes del Departamento de Seguridad del Estado (DSE) que operaron en el lugar, al igual que los activistas Roberto Cedeño Rosas y Denis Solís González. Ramírez narró que fueron conducidos hacia la unidad de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) Capri de Arroyo Naranjo, donde fue interrogado y amenazado con ser procesado judicialmente por una oficial de la policía y por sus captores.
Otro detenido, Humberto Martínez, declaró que no pudo participar en la reunión porque fue detenido en la calle, a pocos metros del domicilio de Guerrero y conducido hacia la unidad de la PNR de Santiago de la Vegas, en el municipio Boyeros.
jueves, 2 de diciembre de 2010
«Aleatorio destino de cosechas en Arroyo Naranjo».
La pasada semana participé en una discrecional reunión ejecutiva en dicha entidad, cuyo asunto fue la solución que se debía tomar respecto a las pérdidas que ocasionaron al Estado el supuesto rechazo sufrido por una carga de papayas que, claramente, no se aprovechó totalmente por una razón de mayor peso: negligencia.
La funcionaria que atiende la distribución se abrió con la Directora y hasta entonó un mea culpa, dispuesta a resarcir el daño, pero aquella, consolatoria, le comunicó a la perdularia que por esta vez encontraría una solución que no afectara ningún bolsillo, no sin antes darle un oportuno verbal tirón de orejas.
El cargamento de frutas había sido depositado sospechosamente en un domicilio ubicado en frente, no así en la ya citada oficina -de múltiples usos- como hacen siempre, al parecer por una repentina desconfianza en los custodios del centro. Cuando los suculentos frutos comenzaron a madurar se trasladaron a cuentagotas hacia otros destinos. Después vendría el episodio de la increíble reunión en la que tomé parte.
Hay que aclarar que la institución les compra a los campesinos de la localidad las cosechas y posteriormente las distribuyen a mercados agropecuarios, hospitales y otras instituciones estatales, una función mediadora en la que están involucrados delegados, economistas y licenciados, que arriban a la oficina para trabajar y relajarse visiblemente, exponencialmente lo segundo. También, hay que decir que no es la primera vez que ocurren negligencias de este tipo: hace algún tiempo, según una economista de la entidad, un cargamento de boniato arrojó una pérdida por valor de unos veinte mil pesos.
A eso es lo que conlleva el hecho de que aún existan tantos burócratas revolviéndose entre la paupérrima producción agrícola nacional. El jueves último, en horas de la tarde, observé como dos hermosas papayas maduras se retiraban deliberadamente de la oficina en manos de sendos empleados. Cosa curiosa, uno de ellos era la disponedora funcionaria negligente.Pero bueno, no haremos leña del árbol caído porque la repartición de papayas entre los empleados y allegados de la oficina fue ostensible.
Quien parte y reparte siempre toma la mejor parte, reza un añejo refrán. ¿Quién paga? Voy a responderme con una frase que expresara el actual Primer Secretario del Partido Comunista de la provincia Santiago de Cuba en un reportaje (Santiago al garete) realizado para el Noticiero de la Televisión por el periodista Israel Hernández Planas que, por contundente, nunca se publicó: “no hay sistema” .
jueves, 9 de septiembre de 2010
«Cuba. El fracaso de la intermediación estatal». Por Juan Mario Rodríguez.
En el plano nacional se supone que el Estado debe proporcionar al pueblo un ambiente de legalidad y de orden para su propio desarrollo social. En Cuba no sucede esto en la práctica diaria. Aquí las orientaciones de los que mandan están dirigidas hacia la consecución de determinados objetivos y las respuestas de los supuestos cumplidores van por diferentes vías.
Soy vecino de una oficina que es dependencia del Ministerio de la Agricultura, la que se dedica a proveer mercados, escuelas y hospitales con las cosechas de las diferentes cooperativas del municipio Arroyo Naranjo. Yo he visto, entre otras muchas barbaridades, un cargamento de mangos bien verdes listo para ser colocado en alguno de los destinos antes mencionados.
Los intermediarios estatales reciben de los campesinos la información de lo que cosecharán. Al ser informados rentan a empresas del Estado los vehículos para cargar los productos. Después de realizada la planificada operación, muchas veces acopian el producto en la citada oficina, para posteriormente volver a cargar y distribuir en los diferentes destinos. Hasta ahí funciona todo al no sé cuanto porciento: el campesino cumple como debía el plan de producción y la dependencia su plan de distribución. Si alguien compró los inmadurables mangos, o no, es otra historia. Los gastos por transportación y salarios de los empleados probablemente no se recuperarán.
El simple análisis de la situación económica nacional actual puede conducir a fatales desenlaces, un marco crítico en el que no se debe ni puede descartar, por ejemplo, el suicidio. Especialistas estiman que la isla importa el doble de lo que obtiene por concepto de exportación. Hoy trascendió que Fidel Castro dijo que el sistema no funciona.
El Estado no debe interferir en la explotación de la tierra con fines sociales. Los campesinos no necesitan que se les instruya sobre lo que deben producir ni como hacerlo. La oferta y la demanda debe ser la única relación que exista entre los productores y los consumidores. El Estado cubano no aprende esa lección.
miércoles, 20 de mayo de 2009
«S.O.S.Inminentes apagones».Por:Juan Mario Rodríguez.
El diario Granma publicó ese día un artículo de su director, Lázaro Barredo Medina, quien hizo al pueblo cubano un llamado al ahorro de electricidad («Necesitamos “aterrizar” ante la crisis») de la manera peculiar que solo los hipócritas conocen, aduciendo el «sobreconsumo de 40 000 toneladas de combustible» en los primeros cuatro meses de este año que «le costó a la nación entre 12 y 15 millones de dólares por encima de lo previsto».
Clientes esperan afuera de un banco en el municipio capitalino 10 de Octubre.
El comisario Barredo considera que el pueblo tiene que atenerse a una aún más «férrea política de ahorro que no solo atañe a la electricidad, sino que ha de extenderse a todo cuanto nos rodea en la vida cotidiana». Barredo soslaya que se está dirigiendo a los cubanos que viven en Cuba, los de la libreta de racionamiento de alimentos, las guaguas repletas, las filas (colas) interminables, aquellos para los que la ingesta de un pedazo de carne o tomar una cerveza resultan excentricidades, y todo el extenso etcétera que es sumamente agobiante e innecesario nombrar.
Libreta de racionamiento.
Pero, ¿qué es lo pretende el gobierno con semejante mensaje?
Si Granma lo dice, hay que prepararse para lo peor. Aunque los cinturones no tengan otras posibilidades de ajustes y nuestro suelo siga siendo ara de carencias.

