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martes, 29 de marzo de 2011

«21 de marzo».

Ayer estaba escuchando en horas de la tarde la emisora Radio Enciclopedia cuando informaron que el pasado 21 de marzo se conmemoró el Día Mundial de la Marioneta. Al instante, relacioné la curiosidad con Fidel Castro. Hoy encontré que ese día el «compañero» escribió Los zapaticos me aprietan, otra reflexión en la que ataca al Presidente Barack Obama, a propósito de la reciente gira realizada por latinoamérica. Tampoco el veterano comandante tiene nada que ofrecer a sus lectores. En el escrito, cuyo título desató hilarantes comentarios, soltó que renunció a todos los «...cargos estatales y políticos, incluso al de Primer Secretario del Partido...». Probablemente Castro, tan inteligente y ocupado, no se detuvo a meditar siquiera en lo que para no pocos representa ese rocambolesco día. Yo terminaré citando unos versos del poema La Marioneta, escrito por Johnny Welch: «He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse».

martes, 23 de noviembre de 2010

«Al habla el eterno corrector».

En abril de1987 Fidel Castro Ruz dijo en la clausura del V Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas muchas cosas que hace apenas dos meses negó al declarar que «el modelo cubano ni siquiera nos funciona a nosotros».
En aquella ocasión expresó: «El socialismo, el comunismo, es algo muy distinto al capitalismo. En el capitalismo imperan las leyes ciegas, el imperio del más fuerte, la ley de la selva es la que rige en el capitalismo: el bobo desparece, se muere; el holgazán se muere o lo aplastan. No hay nada, no hay piedad en la sociedad capitalista; esa sociedad funciona por sí misma, con sus problemas, sus contradicciones, en virtud de leyes despiadadas.
El socialismo es una cosa diferente, en que el hombre no actúa por hambre, por desesperación, por temor a las terribles consecuencias dela falta de trabajo, a que se le muera la familia sin un médico, sin una medicina, sin una educación, ¡nada!; trabajar como un desesperado porque necesita una seguridad mínima. Así no puede funcionar el socialismo, así no se puede construir una sociedad comunista. El socialismo es una cosa diferente por completo, en que todo se basa, fundamentalmente, en la conciencia, en la solidaridad, la cooperación entre los hombres, la disciplina consciente, la lucha contra el individualismo, contra el egoísmo; tiene que organizarse, tiene que prepararse, tiene que exigírsele mucho moralmente a la gente. Entonces, es una lucha infatigable contra negligencias, irresponsabilidades, insensibilidades».1
Ditirámbico discurso, no es cierto. ¿Qué opinarán ahora aquellos congresistas, dónde estarán, qué harán en el futuro? Probablemente ellos no saben (tampoco yo sabía) que tras el fracaso de la zafra de los diez millones Fidel expresó frenéticamente: «La revolución les ofrece trabajo, sacrificio, lucha, la revolución al revolucionario no ofrece privilegios, los privilegios son para los blandos. Para los revolucionarios la historia solo tiene una cosa que ofrecer, la Patria solo tiene una cosa que ofrecer, sacrificio».2 ! Ñooo!
The Cuban model doesn’t even work for us anymore fue la polémica traducción de las palabras de Castro que el periodista estadounidense Jeffrey Goldberg publicó el pasado mes de septiembre. Ese ha sido, sin proponérselo, su mayor legado. ¡El de Fidel, amigos míos!

Notas:
1.-Por el camino correcto, compilación de textos de Fidel Castro, Editora Política, La Habana, 1987, pp.144-145.
2.-Cuba la bella, film de Ricardo Vega.

martes, 9 de noviembre de 2010

«Fidel Castro, el comunismo y la mentira».

La carrera política de Fidel Castro ha estado marcada fundamentalmente por la ambivalencia, condición justificada por una singular tricotomía entre lo que piensa y dice y las acciones que realiza. El 13 de enero de 1959, en La Habana, declaró a la prensa: «Yo no soy comunista ni tampoco el movimiento, pero no tenemos que decir que somos anticomunistas para agradar al extranjero» (1). El 19 de abril de1959 pronunció en Washington, DC. un discurso en la Sociedad Norteamericana de Editores de Periódicos, en el que confesó: «Respeto al comunismo, solo puedo decirles una cosa: no soy comunista, ni los comunistas tienen fuerza para ser determinantes en mi país…» (2).
En su propia voz he escuchado las siguientes frases, en español e ingles, dichas también en 1959: «…el pueblo de Cuba sabe que el gobierno revolucionario no es comunista»; «I am not communist, I am not agree with communism»; «I have said very clear that we are not communist». Dos años después dijo en la Plaza de la Revolución «soy marxista leninista y seré marxista leninista hasta el último día de mi vida» (3).
El 3 de octubre de 1965, en una parte del célebre discurso pronunciado en el acto de presentación del novedoso Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Fidel Castro expresó: «Mentira. ¿Quién ha escuchado nunca una mentira en boca de un revolucionario? Porque son armas que no benefician a ningún revolucionario, y ningún revolucionario serio tiene necesidad de acudir a una mentira nunca; su arma es la razón, la moral, la verdad, la capacidad de defender una idea, un propósito, una posición» (4).
¿Por qué empleó ésa retórica? No hay dudas de que en esa ocasión se refirió a si mismo en un alarde de poder de convencimiento de la masa. Recordemos también que en esa intervención fue que leyó la supuesta carta de renuncia y despedida de Ernesto (Che) Guevara. Hoy conocemos y podemos decir con certeza que en aquel momento Fidel Castro mintió descaradamente. O patológicamente.
Todos esos argumentos, que revelan probables trastornos en la personalidad de Fidel Castro, han sido objetos de análisis por parte de innumerables especialistas. Al respecto, el escritor Serge Raffy hizo un estudio serio que concluyó en el libro Castro el desleal, en el que relata la vida del personaje desde la temprana infancia, revelando detalles que refuerzan a muchos de los diagnósticos publicados.
La trascendencia de las mentiras de Fidel Castro estriba fundamentalmente en la decadencia en que se encuentra sumida la sociedad cubana y en la destrucción física de nuestro país. Cuba, detenida en el tiempo por obra del totalitarismo, se debate actualmente entre la defensa a ultranza del comunismo ortodoxo y la deriva hacia formas superiores al modo de Viet Nam y China.
El veterano comandante le respondió el pasado mes de septiembre al periodista Jeffrey Goldberg que el modelo cubano es disfuncional. Días después declaró que “no dijo lo que dijo”. ¿Verdad o mentira? Esa fue y es la cuestión medular en la existencia del comunismo y el castrismo.
(1)Así lo dijo Fidel.1959-2006. Colección las Américas, 2006.
(2)Ibíd.
(3)Ibíd.
(4)Castro, Fidel. Discursos. La Habana: Editorial de ciencias Sociales, 1976.

martes, 21 de septiembre de 2010

«Cuba. El embargo de EE.UU. y la desfachatez comunista». Por Juan Mario Rodríguez.

El informe sobre el embargo económico de los Estados Unidos a Cuba presentado el pasado miércoles por el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, expone que los daños directos al pueblo cubano ocasionados por esa política ascienden a más de 751.000 millones de dólares. El documento, que será sometido a debate en la Asamblea General de la ONU, culpa a los Estados Unidos del desastre económico acaecido en la isla.

Los países miembros de la ONU deberían recordar también que el nombre de la pequeña Cuba, por voluntad gubernamental, se involucró en guerras de África, Asia y América Latina, movilizando a cientos de miles de soldados a un costo incalculable. También, que esa bloqueada ínsula le regaló a Nicaragua y a Bolivia centrales azucareros y hospitales (llave en mano) respectivamente. ¡Todo por la solidaridad y el internacionalismo!

Quien no recuerda que Cuba dilapidó el subsidio de la extinta Unión Soviética equivalente a cuatro veces el Plan Marshall, que organizó en 1978 el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, cuya clausura fue una verdadera bacanal en el capitalino Parque Lenin, o que también fue sede de los Juegos Panamericanos de 1991, por señalar algunos de los eventos de mas trascendencia ocurridos en el país.

En la actualidad, en medio de la crisis económica global, de los efectos causados por los azotes de dos huracanes en el 2008 y de las cosméticas transformaciones del modelo económico que no funciona ni siquiera para nosotros, como dijera el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Fidel Castro, acciones que incluyen el despido masivo de más de un millón de trabajadores y la parcial liberación del trabajo por cuenta propia, el gobierno cubano no ha anunciado si habrá reducción de personal en el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y en el Ministerio del Interior (MININT).

Las FAR continúan movilizando a sus reservistas y ejecutando grandes ejercicios militares (Bastión) en el territorio nacional. Por su parte, el MININT ha gastado cuantiosas sumas en la compra de medios, incluyendo los vehículos para la policía y la seguridad del estado, está remodelando –al menos en la capital- las unidades de la Policía Nacional Revolucionaria y premia con vacaciones pagadas a sus mejores hombres. Recordemos que el gobernante Raúl Castro censuró públicamente el 27 de diciembre del 2008 las prebendas y las «gratuidades indebidas» alentado por una supuesta proyección de austeridad institucional.

El embargo económico estadounidense a la isla no ha dificultado que, fundamentalmente, el régimen cubano haya materializado muchas de sus fantasías antinortemericanas. Los montos que suponen, por ejemplo, la costosa publicación en estos difíciles momentos del texto de Fidel Castro La victoria estratégica y la contraproducente reproducción de el en el diario Granma son, sin dudas, daños que no han sido ni serán contabilizados.

jueves, 9 de septiembre de 2010

«Cuba. El fracaso de la intermediación estatal». Por Juan Mario Rodríguez.

En contra de las prerrogativas y acciones del Estado pesan argumentos variados. Al hecho de que se le considere un pésimo administrador hay que añadir -al menos por lo que ocurre en Cuba- la condición superlativa de ineficiente intermediario. Ineficiente en sentido general.
En el plano nacional se supone que el Estado debe proporcionar al pueblo un ambiente de legalidad y de orden para su propio desarrollo social. En Cuba no sucede esto en la práctica diaria. Aquí las orientaciones de los que mandan están dirigidas hacia la consecución de determinados objetivos y las respuestas de los supuestos cumplidores van por diferentes vías.
Soy vecino de una oficina que es dependencia del Ministerio de la Agricultura, la que se dedica a proveer mercados, escuelas y hospitales con las cosechas de las diferentes cooperativas del municipio Arroyo Naranjo. Yo he visto, entre otras muchas barbaridades, un cargamento de mangos bien verdes listo para ser colocado en alguno de los destinos antes mencionados.


El improvisado almacen.

Los intermediarios estatales reciben de los campesinos la información de lo que cosecharán. Al ser informados rentan a empresas del Estado los vehículos para cargar los productos. Después de realizada la planificada operación, muchas veces acopian el producto en la citada oficina, para posteriormente volver a cargar y distribuir en los diferentes destinos. Hasta ahí funciona todo al no sé cuanto porciento: el campesino cumple como debía el plan de producción y la dependencia su plan de distribución. Si alguien compró los inmadurables mangos, o no, es otra historia. Los gastos por transportación y salarios de los empleados probablemente no se recuperarán.
El simple análisis de la situación económica nacional actual puede conducir a fatales desenlaces, un marco crítico en el que no se debe ni puede descartar, por ejemplo, el suicidio. Especialistas estiman que la isla importa el doble de lo que obtiene por concepto de exportación. Hoy trascendió que Fidel Castro dijo que el sistema no funciona.
El Estado no debe interferir en la explotación de la tierra con fines sociales. Los campesinos no necesitan que se les instruya sobre lo que deben producir ni como hacerlo. La oferta y la demanda debe ser la única relación que exista entre los productores y los consumidores. El Estado cubano no aprende esa lección.

jueves, 2 de septiembre de 2010

«Ocurrió en el solar de los inocentes». Por Juan Mario Rodríguez.

El pasado lunes fue publicada una entrevista concedida por Fidel Castro al diario La Jornada, en la que el dictador cubano se responsabilizó por la criminal persecución y concentración forzada en campos de trabajo de centenares de homosexuales en la década del sesenta. Las tristemente célebres Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP) se encargaron a partir de 1965 de marcar para siempre con sangre y fuego a un sector de la sociedad cubana que la Revolución marginó siguiendo las mas estrictas ideas comunistas.

Según el diario mexicano, Castro no manifestó arrepentimiento alguno por aquellos hechos terribles y tampoco pidió, como se espera, el perdón de las víctimas y familiares. Solamente se justificó de la manera en que también podrían haberlo hecho Adolfo Hitler, José Stalin, Mao Sedong o Augusto Pinochet respecto a los momentos en que les tocó vivir a cada uno.

La irremisible culpabilidad asumida por el comandante, no obstante, excluye a los opositores políticos, a los llamados desafectos (disidentes) y fieles religiosos que también sufrieron durante casi tres años en el infierno que supuestamente moldearía a las “lacras” sociales en el hombre nuevo del futuro en Cuba.

La personalidad antisocial de Fidel Castro, agravada por estrés post traumático, le aleja de un criterio serio y de responsabilidad objetiva para asumir todos los crímenes cometidos por el régimen. Los encarcelamientos y fusilamientos, la compulsión al éxodo masivo sufrida por los cubanos a partir de 1959, tendrán que surgir más temprano que tarde como lo que fueron y serán siempre: injusticias tremendas. ¿Acaso los demás culpables de la nomenkalatura se someterán a la extrema asunción?

jueves, 19 de agosto de 2010

«La dádivas del magnate de las reflexiones». Por Juan Mario Rodríguez.

El «líder de la Revolución» le obsequió un ejemplar de su libro Por todos los caminos de la Sierra: La victoria estratégica a cada uno de los de 213 defectólogos cubanos que regresaron recientemente de cumplir la misión Moto Méndez- estudios científicos a cientos de miles de discapacitados en Bolivia. El texto está a la venta en quioscos del aeropuerto internacional José Martí y en el centro histórico de La Habana a un precio de 20 CUC (pesos convertibles) equivalentes a 480 pesos M/N.

¿De dónde provienen los dineros utilizados por la editorial que publicó este libro? ¿Quién pagará los casi 100, 00 pesos M/N que no se recuperarán por concepto de la regalía del autor? Y seré un poco más ingenuo: ¿acaso los recursos y mano de obra que se necesitaron para que el citado texto llegara a manos de los lectores no costaron nada?

En Cuba todas las editoriales son estatales. Para que una editorial cubana publique un libro el autor debe estar probado ideológicamente. Si no eres simpatizante con el sistema no hay libro. Si fuiste publicado y en algún momento dejas de simpatizar con el sistema, te conviertes en una no persona (Guillermo Cabrera Infante, Heberto Padilla, Reinaldo Arenas, Raul Rivero, Jorge Olivera Castillo, entre otros) y tus escritos desaparecen del ámbito oficial. En el pasado siglo las transformaciones mas profundas que experimentaron las ediciones de libros, según especialistas, ocurrieron en el área de marketing y en la fabricación.

El feliz regreso a la patria de los especialistas de la salud contrasta con el hecho de que brindaron sus preciados servicios supuestamente sin «costo alguno». A este sumamente empobrecido pueblo las misiones internacionalistas le han costado y sí le cuestan una cifra incalculable de dinero, además de un enorme desprendimiento emocional: los boletos de avión y los salarios de especialistas y comisarios, el desarraigo familiar, las exposiciones de todos tipos llegadas del exterior, la desatención médica dentro de la isla, etc. Pregunto, ¿cuestan o no los servicios de salud en Cuba y fuera de ella? Hasta hace unos pocos días un spot televisivo nos acercaba a esta realidad, olvidada a discreción por Fidel Castro y todos sus medios.

Por estos días las andanadas de las reflexiones del «Compañero Fidel» están dirigidas contra el selecto Club Bilderberg. Los magnates de las finanzas que cada año se reúnen en secreto, a quienes algunos responsabilizan de haber diseñado la actual crisis económica mundial, fueron descubiertos por Cubadebate. ¿Reflexionarán también ellos sobre las más recientes excentricidades del atacante magnate sureño?

martes, 10 de agosto de 2010

«Castro desmiente a Chávez». Por Juan Mario Rodríguez.

La Habana.- En el encuentro televisado que sostuvo Fidel Castro con cuatro periodistas venezolanos el pasado domingo declaró que no existe posibilidad de que Colombia ataque a Venezuela.

Andrés Izarra, Presidente de Telesur, le preguntó si creía que había alguna posibilidad de que Colombia atacara a Venezuela. «No hay ni la mas remota posibilidad de que Colombia ataque a Venezuela», contestó categóricamente el expresidente. ¿Por qué? cuestionó seguidamente la periodista Vanessa Davis. «Primero, porque no le interesa. Segundo, porque no puede. Tercero, porque no quiere. Cuarto, porque sabe que las consecuencias serian desastrosas», respondió Castro.

Los otros dos participantes fueron el productor, moderador y conductor del programa Dossier que transmite Telesur y Venezolana de Televisión, Walter Martínez y Mario Silva, también productor, moderador y conductor.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, alertó en varias ocasiones sobre la posibilidad de que Colombia ataque a su país con el apoyo de los Estados Unidos. El pasado mes de julio denunció que, según una carta que recibió de un amigo que reside en los Estados Unidos, existe un plan para «una agresión contra Venezuela, el asesinato del Presidente de Venezuela o su secuestro».

lunes, 12 de abril de 2010

«Angeles negros in memóriam». Por Juan Mario Rodríguez.

Ayer se cumplieron siete años del fusilamiento en La Habana de Bárbaro Leodán Sevilla, Lorenzo Enrique Copeyo y Jorge Luis Martínez, tres jóvenes afrodescendientes que, sin provocar daños materiales ni víctimas mortales, secuestraron una lancha de pasajeros para huir de la isla hacia los Estados Unidos.
Ese día me marcó, primero, porque, al igual que miles de compatriotas, no esperaba que la odisea en alta mar terminara de manera sangrienta, segundo, porque al escuchar la noticia al mediodía sufrí una conmoción que pudo ser tremenda de haber ingerido el almuerzo que estaba listo y porque esa tarde-noche un mal vecino, miembro del Departamento de Seguridad del Estado (DSE), celebró el crimen con un jolgorio indecente.
No puedo olvidar las imágenes del momento en que la embarcación, con sus tripulantes y pasajeros, arribaba a «puerto seguro». Tampoco las impactantes declaraciones de la turista francesa que respondió a un periodista que en ningún momento temió por su vida, porque el secuestrador le aseguró que no le haría daño. Ni el desgarrador testimonio de la novia de uno de los jóvenes, quien en aquel momento era menor de edad, que dijo que el propio Fidel Castro se les apareció y les expresó que las represalias que tomarían eran como porciones de un pastel que alcanzarían para todos.
Hubo manifestaciones callejeras contra el gobierno por el asesinato, tumbas anónimas y mucho dolor de madres. Un día como ayer, pero del aciago año 2003.
¡Gloria a los caídos!

viernes, 14 de agosto de 2009

Sucio homenaje del MINAL a Castro. By Juan Mario Rodríguez.

La Habana.- La Empresa Provincial de la Industria Alimentaria (EPIA) de Ciudad Habana inauguró ayer en horas de la mañana un puesto de venta de pan en el reparto Alkázar, ubicado en el municipio Arroyo Naranjo, para homenajear al exgobernante Fidel Castro en su 83 cumpleaños.
Los alimentos, que se adquieren con la libreta de racionamiento y fueron elaborados en la panadería Capri del propio municipio, no tenían el peso requerido equivalente a 80 gramos la unidad. A las 09:20 horas el Director y el personal del Departamento de Atención a la Población de la EPIA no se encontraban en sus puestos de trabajo.
El Subdirector Técnico Productivo de la Unidad Básica de la Industria Alimentaria (UBIA) de Arroyo Naranjo se presentó en la EPIA y contactó con este comunicador para conocer los detalles del incidente en el nuevo puesto, del cual soy cliente.
Regresamos al reparto a las 10:30 horas aproximadamente y nos encontramos con quien se identificó como Subdirectora Provincial de la Industria Alimentaria, la que justificó la violación de las normas argumentando que en la ciudad se elaboran manualmente tres millones de bolitas de panecillos cada día. A las 10:55 horas me cambiaron los panecillos en la panadería por otros cuatro que igualmente no pesaban lo normado.


Ayer en la sede del MINAL celebraron el cumpleaños de Castro.

Cerca de las 13:00 horas me presenté en el Ministerio de la Industria Alimentaria (MINAL) para formalizar la queja. Allí no existe Departamento de Atención a la Población, por lo que fui atendido por un especialista de la Dirección Nacional de la Industria Alimentaria, la instancia superior de la EPIA y la UBIA, quien tomó nota y se comprometió a investigar las indisciplinas.
Las violaciones en las panaderías de Ciudad Habana han sido denunciadas también por los medios de información estatales. Los numerosos reportes televisivos transmitidos dan cuenta de la inoperancia del sistema en la llamada lucha contra las ilegalidades. Este servidor ha seguido las violaciones relacionadas con la calidad del pan en la panadería Capri desde el mes de junio del 2007 y, aunque han sido removidos varios administradores, los problemas en la unidad persisten.
El pasado mes de julio fue aprobada por el parlamento cubano la creación de la Contraloría General de la República en sustitución del Ministerio de Auditoria y Control «con el objetivo de auxiliar a la Asamblea Nacional y al Consejo de Estado en el cumplimiento del mandato constitucional de ejercer la fiscalización de todos los organismos del Estado y el Gobierno», según expresara el Presidente cubano en el Tercer Periodo Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

miércoles, 3 de junio de 2009

«Zelaya.Taller de democracia».Por Juan Mario Rodríguez.

Fidel Castro no quiere regresar a la OEA pero los compinches socialistas del siglo XXI insiten en acreditar al gobierno cubano para que los paises miembros de la organización enmienden la decisión tomada hace casi cincuenta años.
El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dió una clase de democracia en su intervención de ayer martes. Obviamente el presidente padece alguna patologia amnésica, ya que el gobierno cubano ha gobernado la isla durante ese mismo período de tiempo, impidiendo la organización de partidos opositores y la celebración de elecciones libres. ¡¡¡Qué clase de democracia!!!
En Cuba no se ha movido la cúpula gubernamental desde 1959, los presos políticos y los exiliados se han incrementado cada año y el discurso antinorteamericano es el mismo, con todo y la ascención del popular Barack Obama y sus pretenciones de cambio en las relaciones con Cuba.
No es al pueblo cubano al que la OEA expulsó en 1962 y por lo tanto no es a este a quien Zelaya and company favorecen con sus propuestas. La OEA expulsó al gobierno marxista-leninista que fusiló en masa a quienes obstaculizaban el giro totalitario y que expropió a miles de ciudadanos, incluyendo a extranjeros radicados en la isla. Esta idelogía es incompatible con los principios y propósitos del Sistema Interamericano.
Zelaya opina que no readmitir a Cuba en la OEA evidencia falta de voluntad. No creo que la división en torno a nuestro caso colapse a la organización. Eso sí, el hondureño pasará a la historia como uno de los que contribuyó a enmascarar al régimen de La Habana con una porción de humo.

viernes, 1 de mayo de 2009

«Gestos y gestos».Por:Juan Mario Rodríguez.

Hace 6 días que no tenemos reflexiones de Fidel Castro. La última, “Gestos que impresionan”, fue una maniobra para tratar de minar la credibilidad del flamante presidente estadounidense. Por otra parte, el pasado miércoles vimos la intervención del Presidente Raúl Castro en la Reunión Ministerial del Buró de Coordinación del MNOAL (Movimiento de Países no Alineados), en la que terminó expresando -respecto a las medidas tomadas por el Presidente Barack Obama que benefician a los cubanos que viven en los Estados Unidos y a sus familiares en Cuba- que “… no es Cuba la que tiene que hacer gestos…”, en referencia a las exigencias por parte de la administración norteña y de todos los observadores nacionales e internacionales para que La Habana corresponda de alguna manera. Cuando faltan los argumentos y las palabras, se impone muy fácilmente lo tabernario.

Los primeros cien días de Barack Obama en la Casa Blanca han sido sumamente provechosos. Por ello es catalogado como gran estratega. Según el grupo de estudios económicos, The Conference Board, la confianza del consumidor de Estados Unidos tuvo este mes su mayor alza desde el 2005. Contrariamente, los gobernantes cubanos -y sus asesores o grupo de apoyo o como quiera que nombren a quienes les ayudan a reflexionar y a dictar- decidieron aparentemente avanzar en la ruta para eternizar el diferendo Cuba-Estados Unidos que, de paso, los mantenga inamovibles, obviando las cifradas esperanzas que no pocos tienen en la normalización de las relaciones entre los dos vecinos.

La contundente respuesta a la indigna proposición de canjear a los cinco espías confesos de la Red Avispa, procesados y encarcelados en los Estados Unidos, por los valientes e inocentes prisioneros de la Primavera Negra del 2003, fue calificada por Fidel Castro de arrogante. Ellos prefieren la cárcel y eso, sencillamente, demuestra entereza.

En la reflexión “Obama y el bloqueo” Castro terminó expresando: “Vivimos tiempos nuevos. Los cambios son ineludibles. Los líderes pasan, los pueblos permanecen”. En ese sentido podemos afirmar que Cuba está fuera de órbita y, lamentablemente, muchos se percatan pero permanecen impasibles, quizás con aquel verso a flor de labios (Te absuelvo de todo menos de ti mismo…) del poema “A uno que pronto morirá”, de Walt Whitman. El difícil trance por el que pasa La Habana se debe, en buena parte, a la titánica gestión de la administración Obama.

Las palabras de Raúl Castro fueron un balde de agua fría en medio de las calurosas expectativas y opiniones destapadas por las recientes decisiones de Washington. Asi como hay amores que matan, hay gestos. Lo que está ocurriendo en la isla se asemeja a lo que se ilustra en la fábula del jubo y la jutia, en la que el reptil defiende que un bien con un mal se paga.