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martes, 29 de marzo de 2011

«21 de marzo».

Ayer estaba escuchando en horas de la tarde la emisora Radio Enciclopedia cuando informaron que el pasado 21 de marzo se conmemoró el Día Mundial de la Marioneta. Al instante, relacioné la curiosidad con Fidel Castro. Hoy encontré que ese día el «compañero» escribió Los zapaticos me aprietan, otra reflexión en la que ataca al Presidente Barack Obama, a propósito de la reciente gira realizada por latinoamérica. Tampoco el veterano comandante tiene nada que ofrecer a sus lectores. En el escrito, cuyo título desató hilarantes comentarios, soltó que renunció a todos los «...cargos estatales y políticos, incluso al de Primer Secretario del Partido...». Probablemente Castro, tan inteligente y ocupado, no se detuvo a meditar siquiera en lo que para no pocos representa ese rocambolesco día. Yo terminaré citando unos versos del poema La Marioneta, escrito por Johnny Welch: «He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse».

viernes, 1 de mayo de 2009

«Gestos y gestos».Por:Juan Mario Rodríguez.

Hace 6 días que no tenemos reflexiones de Fidel Castro. La última, “Gestos que impresionan”, fue una maniobra para tratar de minar la credibilidad del flamante presidente estadounidense. Por otra parte, el pasado miércoles vimos la intervención del Presidente Raúl Castro en la Reunión Ministerial del Buró de Coordinación del MNOAL (Movimiento de Países no Alineados), en la que terminó expresando -respecto a las medidas tomadas por el Presidente Barack Obama que benefician a los cubanos que viven en los Estados Unidos y a sus familiares en Cuba- que “… no es Cuba la que tiene que hacer gestos…”, en referencia a las exigencias por parte de la administración norteña y de todos los observadores nacionales e internacionales para que La Habana corresponda de alguna manera. Cuando faltan los argumentos y las palabras, se impone muy fácilmente lo tabernario.

Los primeros cien días de Barack Obama en la Casa Blanca han sido sumamente provechosos. Por ello es catalogado como gran estratega. Según el grupo de estudios económicos, The Conference Board, la confianza del consumidor de Estados Unidos tuvo este mes su mayor alza desde el 2005. Contrariamente, los gobernantes cubanos -y sus asesores o grupo de apoyo o como quiera que nombren a quienes les ayudan a reflexionar y a dictar- decidieron aparentemente avanzar en la ruta para eternizar el diferendo Cuba-Estados Unidos que, de paso, los mantenga inamovibles, obviando las cifradas esperanzas que no pocos tienen en la normalización de las relaciones entre los dos vecinos.

La contundente respuesta a la indigna proposición de canjear a los cinco espías confesos de la Red Avispa, procesados y encarcelados en los Estados Unidos, por los valientes e inocentes prisioneros de la Primavera Negra del 2003, fue calificada por Fidel Castro de arrogante. Ellos prefieren la cárcel y eso, sencillamente, demuestra entereza.

En la reflexión “Obama y el bloqueo” Castro terminó expresando: “Vivimos tiempos nuevos. Los cambios son ineludibles. Los líderes pasan, los pueblos permanecen”. En ese sentido podemos afirmar que Cuba está fuera de órbita y, lamentablemente, muchos se percatan pero permanecen impasibles, quizás con aquel verso a flor de labios (Te absuelvo de todo menos de ti mismo…) del poema “A uno que pronto morirá”, de Walt Whitman. El difícil trance por el que pasa La Habana se debe, en buena parte, a la titánica gestión de la administración Obama.

Las palabras de Raúl Castro fueron un balde de agua fría en medio de las calurosas expectativas y opiniones destapadas por las recientes decisiones de Washington. Asi como hay amores que matan, hay gestos. Lo que está ocurriendo en la isla se asemeja a lo que se ilustra en la fábula del jubo y la jutia, en la que el reptil defiende que un bien con un mal se paga.

miércoles, 8 de abril de 2009

«Reflexión y realidad».Por:Juan Mario Rodríguez.

La reflexión de Fidel Castro Ruz de abril 6 de 2009, 2 y 30 p.m., publicada ayer en el diario Granma, es, en suma, reveladora y sorprendente. Lo primero, porque el mundo puede apreciar la gran distancia existente entre el pueblo cubano «que sabe leer y escribir» y la información, y lo segundo, porque tras escucharle durante 50 años los calificativos más injuriosos sobre los Estados Unidos leímos y oímos en ésta, plasmada de manera sutil, la supuesta intención gubernamental de “ayudar” al presidente Barack Obama a cambiar la política de los Estados Unidos hacia Cuba.

Qué tipo de ayuda puede esperarse de quien, tras una máscara de demócrata, oculta sendos colmillos que dentellean sin escrúpulos a los defensores de los derechos humanos en la isla y, también, a quienes, desde posiciones de poder, piensan de manera ingenua que pueden eclipsar totalmente su ya difusa imagen para encauzar a Cuba en la senda trazada por la nueva era.

Gracias a Castro, fuente inagotable, conocimos un poco sobre el «Caucus Negro Congresional (CBC) que, en la práctica, ha funcionado como parte del ala más progresista del Partido Demócrata» de los Estados Unidos de América, presentados por el máximo líder como una suerte de Shichi-fuku-jin (Siete Dioses de la Buena Suerte) japoneses. Otras posibilidades, como la Internet, a pesar de lo aprendido, son sumamente inextricables para los cubanos.

Qué puede esperarse de quien habla de Cuba, todo un país, una nación, unipersonal y mayestáticamente: «Estos congresistas fueron los primeros (la delegación del Caucus que visitó Cuba en el año 2000) en recibir de mi parte la disposición de Cuba para asignar un número de becas a jóvenes (estadounidenses) de bajos ingresos con el propósito de estudiar Medicina en nuestro país…» ¿Qué hay de los pobres jóvenes cubanos impedidos de estudiar medicina u otras especialidades porque no hay capacidades en las escuelas del país, y que se conoce están dedicados inconsolablemente al escapismo o pensando como escapar hacia otras tierras?

El hecho de que los siete congresistas estadounidenses visiten la isla, sin que por ello les espere una celda de castigo al regresar a su país es, por si sola, una muestra de cuanto debe superarse el gobierno cubano. Los discursos, las reflexiones no mienten. En ellos, el odio a la libertad plena del hombre es la sustancia primada. Cincuenta años es demasiado tiempo.