El informe sobre el embargo económico de los Estados Unidos a Cuba presentado el pasado miércoles por el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, expone que los daños directos al pueblo cubano ocasionados por esa política ascienden a más de 751.000 millones de dólares. El documento, que será sometido a debate en la Asamblea General de la ONU, culpa a los Estados Unidos del desastre económico acaecido en la isla.
Los países miembros de la ONU deberían recordar también que el nombre de la pequeña Cuba, por voluntad gubernamental, se involucró en guerras de África, Asia y América Latina, movilizando a cientos de miles de soldados a un costo incalculable. También, que esa bloqueada ínsula le regaló a Nicaragua y a Bolivia centrales azucareros y hospitales (llave en mano) respectivamente. ¡Todo por la solidaridad y el internacionalismo!
Quien no recuerda que Cuba dilapidó el subsidio de la extinta Unión Soviética equivalente a cuatro veces el Plan Marshall, que organizó en 1978 el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, cuya clausura fue una verdadera bacanal en el capitalino Parque Lenin, o que también fue sede de los Juegos Panamericanos de 1991, por señalar algunos de los eventos de mas trascendencia ocurridos en el país.
En la actualidad, en medio de la crisis económica global, de los efectos causados por los azotes de dos huracanes en el 2008 y de las cosméticas transformaciones del modelo económico que no funciona ni siquiera para nosotros, como dijera el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Fidel Castro, acciones que incluyen el despido masivo de más de un millón de trabajadores y la parcial liberación del trabajo por cuenta propia, el gobierno cubano no ha anunciado si habrá reducción de personal en el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y en el Ministerio del Interior (MININT).
Las FAR continúan movilizando a sus reservistas y ejecutando grandes ejercicios militares (Bastión) en el territorio nacional. Por su parte, el MININT ha gastado cuantiosas sumas en la compra de medios, incluyendo los vehículos para la policía y la seguridad del estado, está remodelando –al menos en la capital- las unidades de la Policía Nacional Revolucionaria y premia con vacaciones pagadas a sus mejores hombres. Recordemos que el gobernante Raúl Castro censuró públicamente el 27 de diciembre del 2008 las prebendas y las «gratuidades indebidas» alentado por una supuesta proyección de austeridad institucional.
El embargo económico estadounidense a la isla no ha dificultado que, fundamentalmente, el régimen cubano haya materializado muchas de sus fantasías antinortemericanas. Los montos que suponen, por ejemplo, la costosa publicación en estos difíciles momentos del texto de Fidel Castro La victoria estratégica y la contraproducente reproducción de el en el diario Granma son, sin dudas, daños que no han sido ni serán contabilizados.
martes, 21 de septiembre de 2010
jueves, 9 de septiembre de 2010
«Cuba. El fracaso de la intermediación estatal». Por Juan Mario Rodríguez.
En contra de las prerrogativas y acciones del Estado pesan argumentos variados. Al hecho de que se le considere un pésimo administrador hay que añadir -al menos por lo que ocurre en Cuba- la condición superlativa de ineficiente intermediario. Ineficiente en sentido general.
En el plano nacional se supone que el Estado debe proporcionar al pueblo un ambiente de legalidad y de orden para su propio desarrollo social. En Cuba no sucede esto en la práctica diaria. Aquí las orientaciones de los que mandan están dirigidas hacia la consecución de determinados objetivos y las respuestas de los supuestos cumplidores van por diferentes vías.
Soy vecino de una oficina que es dependencia del Ministerio de la Agricultura, la que se dedica a proveer mercados, escuelas y hospitales con las cosechas de las diferentes cooperativas del municipio Arroyo Naranjo. Yo he visto, entre otras muchas barbaridades, un cargamento de mangos bien verdes listo para ser colocado en alguno de los destinos antes mencionados.
El improvisado almacen.
Los intermediarios estatales reciben de los campesinos la información de lo que cosecharán. Al ser informados rentan a empresas del Estado los vehículos para cargar los productos. Después de realizada la planificada operación, muchas veces acopian el producto en la citada oficina, para posteriormente volver a cargar y distribuir en los diferentes destinos. Hasta ahí funciona todo al no sé cuanto porciento: el campesino cumple como debía el plan de producción y la dependencia su plan de distribución. Si alguien compró los inmadurables mangos, o no, es otra historia. Los gastos por transportación y salarios de los empleados probablemente no se recuperarán.
El simple análisis de la situación económica nacional actual puede conducir a fatales desenlaces, un marco crítico en el que no se debe ni puede descartar, por ejemplo, el suicidio. Especialistas estiman que la isla importa el doble de lo que obtiene por concepto de exportación. Hoy trascendió que Fidel Castro dijo que el sistema no funciona.
El Estado no debe interferir en la explotación de la tierra con fines sociales. Los campesinos no necesitan que se les instruya sobre lo que deben producir ni como hacerlo. La oferta y la demanda debe ser la única relación que exista entre los productores y los consumidores. El Estado cubano no aprende esa lección.
En el plano nacional se supone que el Estado debe proporcionar al pueblo un ambiente de legalidad y de orden para su propio desarrollo social. En Cuba no sucede esto en la práctica diaria. Aquí las orientaciones de los que mandan están dirigidas hacia la consecución de determinados objetivos y las respuestas de los supuestos cumplidores van por diferentes vías.
Soy vecino de una oficina que es dependencia del Ministerio de la Agricultura, la que se dedica a proveer mercados, escuelas y hospitales con las cosechas de las diferentes cooperativas del municipio Arroyo Naranjo. Yo he visto, entre otras muchas barbaridades, un cargamento de mangos bien verdes listo para ser colocado en alguno de los destinos antes mencionados.
Los intermediarios estatales reciben de los campesinos la información de lo que cosecharán. Al ser informados rentan a empresas del Estado los vehículos para cargar los productos. Después de realizada la planificada operación, muchas veces acopian el producto en la citada oficina, para posteriormente volver a cargar y distribuir en los diferentes destinos. Hasta ahí funciona todo al no sé cuanto porciento: el campesino cumple como debía el plan de producción y la dependencia su plan de distribución. Si alguien compró los inmadurables mangos, o no, es otra historia. Los gastos por transportación y salarios de los empleados probablemente no se recuperarán.
El simple análisis de la situación económica nacional actual puede conducir a fatales desenlaces, un marco crítico en el que no se debe ni puede descartar, por ejemplo, el suicidio. Especialistas estiman que la isla importa el doble de lo que obtiene por concepto de exportación. Hoy trascendió que Fidel Castro dijo que el sistema no funciona.
El Estado no debe interferir en la explotación de la tierra con fines sociales. Los campesinos no necesitan que se les instruya sobre lo que deben producir ni como hacerlo. La oferta y la demanda debe ser la única relación que exista entre los productores y los consumidores. El Estado cubano no aprende esa lección.
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martes, 7 de septiembre de 2010
«Cuba.Entre La Habana y Matanzas».Por Juan Mario Rodríguez.
Tropas de Matanzas compuestas por elementos desmovilizados del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas Revolucionarias están listas desde hace unos meses para repeler manifestaciones antigubernamentales en la capital. Los despidos masivos de trabajadores, los bajos salarios, los altos precios de los alimentos y la imposibilidad de producirlos en la urbe son las condiciones que propician el surgimiento de un estallido social.
En la provincia de Matanzas la producción de arroz está dando excelentes dividendos en momentos en que el Estado le está comprando a los productores privados todo el grano a 150 pesos el quintal, según datos ofrecidos por campesinos del CAI Arrocero Sur. En Ciudad de La Habana, sin embargo, este producto aparece en el mercado subterráneo a diez pesos la libra y en las tiendas recaudadoras de divisas a casi 2 CUC (peso convertible) el kilogramo.
La Policía Nacional Revolucionaria detecta diariamente en todo el país a cientos de personas que intentan mover de un lugar a otro mercancías para comercializarlas ilegalmente. El destino principal, no obstante, es la capital. El protocolo incluye el decomiso de los productos y la imposición de multas impagables, para mayor afectación. Nadie sabe con certeza a donde van a parar tantas mercancías.
El Estado está imposibilitado para hacer llegar a todos los cubanos productos tales como leche, queso, pescados, mariscos, carne de res, cítricos, etc. En el Noticiero de Televisión exhibieron hace unos días un reportaje en el que productores del poblado habanero Alquízar demostraron su inconformidad por la ineficiencia estatal para trasladar a los mercados los plátanos y boniatos cosechados.
Comenzó el curso escolar y el Ministro de Educación Superior ratificó ayer que la universidad no es para los más capaces, sino para los revolucionarios. El Ministerio de la Agricultura no acaba de desarticular el inmenso entramado burocrático que posee. Ya estamos viendo los resultados agrícolas en la isla. La represión de las masas, eso si, está garantizada. Hay cerebro y músculos para ello.
jueves, 2 de septiembre de 2010
«Ocurrió en el solar de los inocentes». Por Juan Mario Rodríguez.
El pasado lunes fue publicada una entrevista concedida por Fidel Castro al diario La Jornada, en la que el dictador cubano se responsabilizó por la criminal persecución y concentración forzada en campos de trabajo de centenares de homosexuales en la década del sesenta. Las tristemente célebres Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP) se encargaron a partir de 1965 de marcar para siempre con sangre y fuego a un sector de la sociedad cubana que la Revolución marginó siguiendo las mas estrictas ideas comunistas.
Según el diario mexicano, Castro no manifestó arrepentimiento alguno por aquellos hechos terribles y tampoco pidió, como se espera, el perdón de las víctimas y familiares. Solamente se justificó de la manera en que también podrían haberlo hecho Adolfo Hitler, José Stalin, Mao Sedong o Augusto Pinochet respecto a los momentos en que les tocó vivir a cada uno.
La irremisible culpabilidad asumida por el comandante, no obstante, excluye a los opositores políticos, a los llamados desafectos (disidentes) y fieles religiosos que también sufrieron durante casi tres años en el infierno que supuestamente moldearía a las “lacras” sociales en el hombre nuevo del futuro en Cuba.
La personalidad antisocial de Fidel Castro, agravada por estrés post traumático, le aleja de un criterio serio y de responsabilidad objetiva para asumir todos los crímenes cometidos por el régimen. Los encarcelamientos y fusilamientos, la compulsión al éxodo masivo sufrida por los cubanos a partir de 1959, tendrán que surgir más temprano que tarde como lo que fueron y serán siempre: injusticias tremendas. ¿Acaso los demás culpables de la nomenkalatura se someterán a la extrema asunción?
Según el diario mexicano, Castro no manifestó arrepentimiento alguno por aquellos hechos terribles y tampoco pidió, como se espera, el perdón de las víctimas y familiares. Solamente se justificó de la manera en que también podrían haberlo hecho Adolfo Hitler, José Stalin, Mao Sedong o Augusto Pinochet respecto a los momentos en que les tocó vivir a cada uno.
La irremisible culpabilidad asumida por el comandante, no obstante, excluye a los opositores políticos, a los llamados desafectos (disidentes) y fieles religiosos que también sufrieron durante casi tres años en el infierno que supuestamente moldearía a las “lacras” sociales en el hombre nuevo del futuro en Cuba.
La personalidad antisocial de Fidel Castro, agravada por estrés post traumático, le aleja de un criterio serio y de responsabilidad objetiva para asumir todos los crímenes cometidos por el régimen. Los encarcelamientos y fusilamientos, la compulsión al éxodo masivo sufrida por los cubanos a partir de 1959, tendrán que surgir más temprano que tarde como lo que fueron y serán siempre: injusticias tremendas. ¿Acaso los demás culpables de la nomenkalatura se someterán a la extrema asunción?
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jueves, 26 de agosto de 2010
«Reflexionando en serio». Por Juan Mario Rodríguez.
Desde hace unos meses circula en la isla un video aficionado titulado En primera persona, que ilustra de manera contundente la magnitud exacta de la ignorancia reinante en Cuba. En solo siete minutos tres jóvenes realizadores deconstruyen el tan cacareado mito entorno al conocimiento y la educación en el país.
Yo no se quienes son ni de donde salieron, pero reconozco el valor imperecedero de la propuesta de los realizadores Yassel Iglesias, Alberto Acosta y Amador Busutil. Supongo que esos sean sus verdaderos nombres, porque es precisamente esa confidencia la que otorga al cortometraje el toque de distinción.
El material trata de una serie de entrevistas hechas a varias personas escogidas al azar, maestros de enseñanza primaria, un ama de casa, empleadas de un departamento de economía, etc. La última pregunta que lanzaron fue genial: ¿qué usted cree sobre la actitud de los Estados Unidos al poner un muro en la frontera Australia-Estados Unidos?
Un conductor de bici taxi se apuró en responder que «está mal eso». Por su parte, las muchachas del citado departamento de economía, que tampoco sabían que el autor de la Iliada fue Homero y que el muro de Berlín cayó en Berlín, ciudad ubicada exactamente en Alemania, mostraron unánime malestar y desacuerdo. Una de ellas explotó en un discurso incoherente contra nuestro vecino del norte, porque es lo que en sus treinta y tantos años de vida le han enseñado en las escuelas y los medios y ha aprehendido como verdad absoluta.
-Entonces usted está en contra de eso no, de poner el muro en la frontera Australia-Estados Unidos, preguntó uno de los realizadores.
- Claro que tengo que estar en contra. Eso perjudica a todos, a todos los latinos que son los que ellos quieren obligar a que hagan lo que ellos desean hacer, lo que ellos quieran, y no puede ser, terminó diciendo la trabajadora.
Así también terminó la pincelada cuasi humorística. Recomiendo a todos que busquen y le dispensen a este trabajo una parte de su tiempo. En materia de educación no es solo que hay mucho que hacer en Cuba, sino también que hay mucho de dejar de decir y ver. Ojalá pronto pase eso.
Yo no se quienes son ni de donde salieron, pero reconozco el valor imperecedero de la propuesta de los realizadores Yassel Iglesias, Alberto Acosta y Amador Busutil. Supongo que esos sean sus verdaderos nombres, porque es precisamente esa confidencia la que otorga al cortometraje el toque de distinción.
El material trata de una serie de entrevistas hechas a varias personas escogidas al azar, maestros de enseñanza primaria, un ama de casa, empleadas de un departamento de economía, etc. La última pregunta que lanzaron fue genial: ¿qué usted cree sobre la actitud de los Estados Unidos al poner un muro en la frontera Australia-Estados Unidos?
Un conductor de bici taxi se apuró en responder que «está mal eso». Por su parte, las muchachas del citado departamento de economía, que tampoco sabían que el autor de la Iliada fue Homero y que el muro de Berlín cayó en Berlín, ciudad ubicada exactamente en Alemania, mostraron unánime malestar y desacuerdo. Una de ellas explotó en un discurso incoherente contra nuestro vecino del norte, porque es lo que en sus treinta y tantos años de vida le han enseñado en las escuelas y los medios y ha aprehendido como verdad absoluta.
-Entonces usted está en contra de eso no, de poner el muro en la frontera Australia-Estados Unidos, preguntó uno de los realizadores.
- Claro que tengo que estar en contra. Eso perjudica a todos, a todos los latinos que son los que ellos quieren obligar a que hagan lo que ellos desean hacer, lo que ellos quieran, y no puede ser, terminó diciendo la trabajadora.
Así también terminó la pincelada cuasi humorística. Recomiendo a todos que busquen y le dispensen a este trabajo una parte de su tiempo. En materia de educación no es solo que hay mucho que hacer en Cuba, sino también que hay mucho de dejar de decir y ver. Ojalá pronto pase eso.
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martes, 24 de agosto de 2010
«Entre eternidad y Europa». Por Juan Mario Rodríguez.
Ayer hice un descubrimiento tremendo. Consultando el Diccionario del pensamiento martiano (La Habana, 2004), un trabajo del Profesor Ramiro Valdés Galarraga, me percaté de que en el texto no está incluido ningún epígrafe, ni cita alguna, relacionados con el vocablo ética.
Analizando el significado que le atribuye la lengua española a esta palabra, así como la definición de que es una ciencia normativa de carácter filosófico, y tomando en cuenta la relevancia histórica de la obra martiana, entendemos que nuestro héroe nacional fue un fiel exponente de los principios éticos enunciados en el utilitarismo.
Es muy curioso que la obra en cuestión obvie o trate de distanciar a Martí precisamente de la ética. «Sintetizar la idea martiana fue siempre una constante en mis proyectos, pero esta idea no era de fácil ejecución», escribió a modo de introducción el autor. Como vemos, la supuesta constante derivó en una especie de ente mutilado.
Lo que se esconde detrás de todas la omisiones del Diccionario… es la voluntad de desinformar. La manipulación de la vida y obra de Martí ha sido una de las constantes del proyecto castrista. Ello atañe también, en buena medida, a Valdés Galarraga, quien desempeñó diversos cargos en el Departamento de Orientación Revolucionaria (DOR) del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
A Immanuel Kant, considerado por no pocos como el pensador mas influyente de la era moderna, le adjudican que «en términos legales, un hombre es culpable cuando viola los derechos de otro. En ética, lo es solo con que piense hacerlo». El Diccionario del pensamiento martiano se precia de que ética no aparezca entre palabras mayores como son eternidad y Europa.
Analizando el significado que le atribuye la lengua española a esta palabra, así como la definición de que es una ciencia normativa de carácter filosófico, y tomando en cuenta la relevancia histórica de la obra martiana, entendemos que nuestro héroe nacional fue un fiel exponente de los principios éticos enunciados en el utilitarismo.
Es muy curioso que la obra en cuestión obvie o trate de distanciar a Martí precisamente de la ética. «Sintetizar la idea martiana fue siempre una constante en mis proyectos, pero esta idea no era de fácil ejecución», escribió a modo de introducción el autor. Como vemos, la supuesta constante derivó en una especie de ente mutilado.
Lo que se esconde detrás de todas la omisiones del Diccionario… es la voluntad de desinformar. La manipulación de la vida y obra de Martí ha sido una de las constantes del proyecto castrista. Ello atañe también, en buena medida, a Valdés Galarraga, quien desempeñó diversos cargos en el Departamento de Orientación Revolucionaria (DOR) del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
A Immanuel Kant, considerado por no pocos como el pensador mas influyente de la era moderna, le adjudican que «en términos legales, un hombre es culpable cuando viola los derechos de otro. En ética, lo es solo con que piense hacerlo». El Diccionario del pensamiento martiano se precia de que ética no aparezca entre palabras mayores como son eternidad y Europa.
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«Cuba y la crónica roja». Por Juan Mario Rodríguez.
También llamada nota roja, este género periodístico es también para los castristas la «catarsis elemental» a que se refirió Carlos Monsiváis, con la particularidad de que estos la realizan a costa de las afectaciones que sufren otros, ya sean los estadounidenses o los europeos, por mencionar a los blancos mas frecuentes.
Orbe, el semanario internacional de la agencia comunista Prensa Latina (PL, agencia informativa latinoamericana s.a.) publicó en el número de la semana del 21 al 27 de agosto de 2010 una detallada nota sobre un tiroteo ocurrido en una boda en Nueva York, Estados Unidos, en el que perecieron cuatro personas y tres resultaron heridas.
Las crónicas y notas rojas desparecieron del ámbito nacional cubano cuando los diarios y revistas libres fueron clausurados por la «Revolución», después de 1959. Fueron esos medios (Diario de la Marina, las revistas Bohemia y Carteles, etc.) los mismos que coadyuvaron a la toma de conciencia del pueblo para que repudiara los crímenes de las sangrientas tiranías, el matonismo, la corrupción y la explotación de obreros y campesinos en la joven república.
La planificación totalitaria del régimen naciente en 1959 contempló la anulación de los mecanismos democráticos en la isla, incluyendo el llamado cuarto poder, en franca violación de lo establecido por la avanzada y equilibrada Constitución de 1940. En el Artículo 33 consta que «(…) no se podrá ocupar ni impedir el uso y disfrute de los locales, equipos o instrumentos que utilice el órgano de publicidad de que se trate, salvo por responsabilidad civil».
La radio y la televisión «revolucionaria» suplieron a la prensa escrita en el rol de comunicadores de los hechos de violencia que suceden en Cuba. Los espacios mas recordados son los televisivos Sector 40 en los años 70 y Su propia guerra en los 90 del pasado siglo. En la actualidad, la televisión cubana ofrece el programa dominical Tras la huella, que ha estado revelando algunos de los crímenes más horrendos perpetrados intramuros.
Un hecho inusual ocurrió el pasado año cuando circularon clandestinamente en el país videos y fotos de asesinatos cometidos en varias provincias, incluyendo a la Ciudad de La Habana, materiales que aparentemente se filtraron de los archivos de la Policía Nacional Revolucionaria. Entre ellos, las imágenes de un adolescente que recibió una puñalada de un compañero de clases en una escuela del reparto capitalino La Lisa.
Los periodistas mejicanos Carlos Marín y Vicente Leñero expresaron en el prestigioso Manual de Periodismo (La Habana, 1990) que «la crónica es el antecedente directo del periodismo actual». La contemporaneidad cubana es la negación de esa magistral definición.
Orbe, el semanario internacional de la agencia comunista Prensa Latina (PL, agencia informativa latinoamericana s.a.) publicó en el número de la semana del 21 al 27 de agosto de 2010 una detallada nota sobre un tiroteo ocurrido en una boda en Nueva York, Estados Unidos, en el que perecieron cuatro personas y tres resultaron heridas.
Las crónicas y notas rojas desparecieron del ámbito nacional cubano cuando los diarios y revistas libres fueron clausurados por la «Revolución», después de 1959. Fueron esos medios (Diario de la Marina, las revistas Bohemia y Carteles, etc.) los mismos que coadyuvaron a la toma de conciencia del pueblo para que repudiara los crímenes de las sangrientas tiranías, el matonismo, la corrupción y la explotación de obreros y campesinos en la joven república.
La planificación totalitaria del régimen naciente en 1959 contempló la anulación de los mecanismos democráticos en la isla, incluyendo el llamado cuarto poder, en franca violación de lo establecido por la avanzada y equilibrada Constitución de 1940. En el Artículo 33 consta que «(…) no se podrá ocupar ni impedir el uso y disfrute de los locales, equipos o instrumentos que utilice el órgano de publicidad de que se trate, salvo por responsabilidad civil».
La radio y la televisión «revolucionaria» suplieron a la prensa escrita en el rol de comunicadores de los hechos de violencia que suceden en Cuba. Los espacios mas recordados son los televisivos Sector 40 en los años 70 y Su propia guerra en los 90 del pasado siglo. En la actualidad, la televisión cubana ofrece el programa dominical Tras la huella, que ha estado revelando algunos de los crímenes más horrendos perpetrados intramuros.
Un hecho inusual ocurrió el pasado año cuando circularon clandestinamente en el país videos y fotos de asesinatos cometidos en varias provincias, incluyendo a la Ciudad de La Habana, materiales que aparentemente se filtraron de los archivos de la Policía Nacional Revolucionaria. Entre ellos, las imágenes de un adolescente que recibió una puñalada de un compañero de clases en una escuela del reparto capitalino La Lisa.
Los periodistas mejicanos Carlos Marín y Vicente Leñero expresaron en el prestigioso Manual de Periodismo (La Habana, 1990) que «la crónica es el antecedente directo del periodismo actual». La contemporaneidad cubana es la negación de esa magistral definición.
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